Cautivo de Málaga

El Cautivo es diferente. No hace falta que se mueva para llenar una calle. Tiene una calma que lo envuelve todo, una forma de mirar que parece reconocer a quien lo espera. Cada vez que lo he fotografiado o reinterpretado, he intentado quedarme con eso: con la serenidad dentro del ruido, con la fe que se sostiene sin palabras.

Estas obras son mi manera de detener ese instante.

Ediciones limitadas. Si una te toca, no lo pienses demasiado: hay imágenes que solo pasan una vez.